Perros de pueblo

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Perros de pueblo

Estoy segura de que todos conocéis a Hachico, el perro de raza akita que vivió en Tokio (antes de que fuera la gran ciudad que es hoy) y que cada tarde esperaba a su dueño en lo que es actualmente la estación de Shibuya a que viniese de trabajar. Tal era la fidelidad de Hachico que siguió rondando la estación mucho tiempo después de que su dueño falleciese, los comerciantes de la zona se encargaron de alimentar y de cuidar. Los japoneses conmemoraron su fidelidad con una estatua en la misma estación y yo, cuando visité Japón por primera vez, fue una de mis primeras visitas.

Quizás, el “Hachico” más famoso de nuestro país sea el buenazo de Rufo, un cruce de mastín que vivió entre los 80 y los 90 en la ciudad de oviedo. Un perro callejero que al que la ciudad cogió tanto cariño, que el ayuntamiento mismo se encargaba de vacunarle y bañarle periódicamente para luego devolverle a la calle como un ciudadano más. Claro, eran otros tiempos… Los fans de Rufo hicieron hasta una página web para contar su historia y recaudar dinero para una estatua y por fin la consiguieron.

Pero todos los que seáis de mi tierra seguro que habéis oído hablar de Tarzán, es más quizás incluso lo habéis conocido. ¿O quizás os suene más si digo “Trasán”? En Aspe no hubo un sólo entierro al que no acudiera este perro de la calle en los años 60. Todo el mundo quería a Tarzán, sobre todo los niños, que llegaron a hacer una colecta con sus pagas semanales para pagar sus vacunas.

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Imagen del documental sobre Tarzán referido más abajo

Hace tiempo que Tarzán tiene su estatua en Aspe en el Auditorio Alfredo Kraus (por petición del propio Alfredo Kraus) y su recuerdo sigue tan presente que en 2016 se inauguró el primer parque canino de Aspe y le pusieron su nombre, de hecho fue uno de los primeros sitios donde salí a pasear con Uma cuando llegó a mi vida.

Parque Tarzan Aspe

Parque Tarzan Aspe

Pero lo que quizás no sabéis que es que Tarzán tiene también un corto documental que ya tiene unos años, en la que los niños (ahora ya adultos) cuentan la historia de cómo lo rescataron, cuidaron y quisieron. Si tenéis un hueco os recomiendo que no os perdáis.

La historia de Tarzán comienza como la de muchos otros perros: una camada no deseada que fue tirada al río y un grupo de niños que al pasar no pudieron mirar para otro lado…

Por cierto….

Si en tu pueblo o en tu familia también tenéis alguna historia similar o conocéis alguna, me encantaría que me la contárais en comentarios.

 


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